Temblor y fatiga en los pugs

pug vestido con ropaUn Pug con fatiga puede requerir un poco de medicina para re-energizar su cuerpo. A menos que tu perro sea muy mayor, debe correr alrededor de tu casa y el patio mostrando sus juguetes hasta que tenga que sentarse porque no le quedan energías. Hay ciertas condiciones médicas que pueden causar fatiga y temblor, por lo que, si tu Pug comienza a experimentarlas, debes consultarlo con el veterinario para que le haga un diagnóstico adecuado.

Dolor de barriga. En ocasiones, un cachorro no se siente bien a causa de un molesto dolor de estómago. Aunque el temblor puede ser un poco molesto, un perro más pequeño con dolor de estómago puede mostrar agitación durante un tiempo y andar por toda la casa hasta que su estómago vuelva a la normalidad. Las náuseas pueden hacer que se acumule espuma en la cara de tu cachorro cuando tiene el estómago repleto o cuando come algo que no le gusta. Si ingirió algo peligroso como un pesticida o vomita con frecuencia, vomita sangre, tiene sangre en las heces o se niega a beber o a comer, llama al veterinario inmediatamente.

Vejez. Los perros mayores ya han visto todo lo que hay alrededor de tu casa o simplemente no tienen la energía o el deseo de andar corriendo. Para tu mascota adulta lo mejor es andar por ahí tomando el sol y disfrutando de sus últimos años con pereza, así que es normal que los perros de edad avanzada parezcan fatigados cuando en realidad tienen menos energía que antes. También tienen más problemas para regular la temperatura corporal y en ocasiones, desarrollan temblores inofensivos, cualquiera de los cuales puede parecer un síntoma de convulsiones. Asegúrate de que tu perro tiene una manta y un lugar cálido en el que puede dormir después de haber salido a caminar. La artritis, comúnmente vista en los caninos mayores y también puede contribuir a la fatiga y los temblores, pero el veterinario puede disminuir el sufrimiento de tu cachorro con un poco de medicación.

Infección. Si tu perro ha sufrido recientemente una lesión o tuvo una cirugía, las infecciones son una posibilidad real. Las bacterias o los hongos pueden atacar las heridas abiertas a menos que tu perro tenga un tratamiento con antibióticos y el área se limpie todos los días. Las infecciones afectarán a tu mascota haciendo que se sienta fatigado y en las últimas etapas, la infección puede causar temblores. Sin embargo, una infección puede mostrar síntomas como olor desagradable y secreción de líquido. Las heridas infectadas en ocasiones, también se muestran inflamadas y rojizas. Frente a cualquiera de estos problemas el veterinario puede ayudarte a combatir la infección.

Trauma. Ya sea que tu cachorro se corte la pata con un vidrio o se lesione mientras salta de tu cama o incluso un pequeño trauma, pueden afectar su capacidad motora durante unos días. Si tu mascota tiene mucho dolor, es posible que se sacuda, especialmente, el área del cuerpo donde se ha producido el trauma. Dependiendo de la gravedad, el veterinario puede prescribirle algunas pastillas para el dolor.

Enfermedad, virus o trastornos autoinmunes. Además del moquillo canino, la anemia hemolítica, las infecciones y los virus, las enfermedades autoinmunes a menudo causan temblores, fatigas y otros síntomas. Aunque los virus en el mundo canino son a menudo considerados como mortales, muchos se pueden prevenir si llevas a tu pequeña mascota al veterinario para que le administren las vacunas necesarias. Los trastornos autoinmunes y las enfermedades en ocasiones aparecen de la nada y casi siempre tienen otros síntomas además de temblores y fatigas. Si tu perro muestra otros síntomas tales como vómitos, patrones anormales de alimentación, decoloración de la piel o incontinencia, llama al veterinario inmediatamente.

Órganos. Los órganos de tu cachorro pueden presentar varios problemas causados por una serie de cuestiones tales como algo que comió o complicaciones que surgen en la vejez. Las fatigas y las sacudidas casi siempre están acompañando a problemas en los órganos, aunque hay una larga lista de otros síntomas que suelen ser notables como vómitos, diarrea, problemas dentales y hemorragias internas. Un trastorno en los órganos como causa de las fatigas y los temblores se encuentran en el otro lado del espectro, aunque no es tan común como otros problemas médicos tales como las náuseas o la artritis. Pero esto refuerza la necesidad de ver al veterinario para precaver en lugar de lamentar.

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